Tres concesiones sacadas a licitación en diez días: recarga de coche eléctrico en suelo público, el quiosco del centro cultural y el bar del mercado municipal. Todas con plazo de 30 días hábiles.
Contexto comarcal
El pleno de julio decide y agosto silencia
Los plenos de finales de julio —Alpedrete el 30, Navacerrada el 30, Becerril el 30, Las Rozas el 30, Moralzarzal el 10— abren a la vez ventanas de alegación de 15, 20 y 30 días que transcurren íntegramente en agosto. En el mismo periodo, Alpedrete tiene alcalde sustituto del 31 de julio al 23 de agosto, Valdemorillo del 17 al 26, y Galapagar firma sus tres licitaciones con alcalde-presidente accidental. El mecanismo es concreto: los expedientes con más consecuencia —el aparcamiento sobre monte en Navacerrada, la reparcelación de Moralzarzal, la ordenanza de residuos de Las Rozas— se exponen al público justo cuando ni el vecino ni la corporación están operativos. No es ilegal ni tiene por qué ser intencionado, pero el efecto sobre la participación es el mismo.
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El suelo público como fuente de ingresos, a dos velocidades y con plazos muy distintos
Galapagar saca tres concesiones en diez días —recarga eléctrica, quiosco cultural, bar del mercado—; Las Rozas convoca autorizaciones demaniales de gran formato y una concesión a 75 años para vivienda protegida; Navacerrada reclasifica monte para aparcar. Mismo mecanismo, rentabilizar suelo municipal cediéndolo a privados, con finalidad opuesta: Galapagar activa equipamientos infrautilizados, Las Rozas monetiza y programa un espacio ya saturado. El contraste más revelador está en los plazos: Galapagar da 30 días hábiles para concurrir; Las Rozas, cinco para el circo. Un plazo de cinco días acota de hecho quién puede presentarse. Y en todos los casos, lo decisivo —canon, tarifas, horarios— vive en pliegos que no se publican en el boletín.
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Frente a la dependencia del coche, cada municipio va por su cuenta
Navacerrada convierte suelo natural en aparcamiento para absorber el coche del visitante; Galapagar electrifica el coche existente con recarga en suelo público; Las Rozas termina itinerarios peatonales y ciclistas junto a colegios y, a la vez, cede plazas de aparcamiento a un circo durante dos meses. Misma dependencia del vehículo privado, tres respuestas distintas y ninguna coordinada. En este material no aparece una sola actuación intermunicipal de autobús, conexión ferroviaria o carril reservado —lo que no prueba que no existan, solo que no están aquí. Y si Galapagar concede la recarga en exclusiva a un operador mientras sus vecinos no mueven ficha, se genera un desequilibrio de servicio entre municipios contiguos con el precio en manos del concesionario.
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